Fases de la rehabilitación en el ictus

LAS TRES FASES DE LA REHABILITACIÓN EN UN ICTUS

Es duro el momento en que nos diagnostican un ictus, el tiempo se para y el temor nos asalta, pero tras esos momentos, debe llegar la reacción, y al sobreponerse, pensar que no es el final, que el cuerpo es modelable, adaptable y muy sabio, y que sólo a través de la rehabilitación constante y tenaz podremos intentar volver a recuperar esas habilidades que teníamos antes…

En el siguiente artículo hablaremos sobre el proceso de rehabilitación del ictus. Cómo vimos en el anterior artículo sobre el ictus y la terapia ocupacional, la rehabilitación es crucial en el tratamiento de esta afectación, por eso es importante y necesario empezarla cuanto antes, a partir del momento en el que el paciente se encuentra estabilizado. 

¿Qué fases de rehabilitación hay en un ictus?

Existen 3 fases por la que pasa la persona que sufre un accidente cerebrovascular (ACV) según su grado de gravedad. Ese grado lo establece normalmente el facultativo médico que atiende a la persona afectada utilizando normalmente la escala NIHSS. El terapeuta ocupacional también podrá usarla junto a las tablas de sensibilidad, o de control-motor, para evaluar y clasificar a nivel propio la afectación y saber cómo orientar la rehabilitación, pero nunca como diagnóstico.

Una vez se le hagan las pruebas diagnósticas necesarias y el facultativo médico evalúe el grado de afectación, el paciente se podrá clasificar en una de las siguientes etapas:

  • Etapa Aguda: Es la etapa más severa, la persona ha sufrido graves afectaciones neurológicas. La rehabilitación podría empezarse en cama.
  • Etapa Intermedia: La persona está estabilizada, y ya está preparada para iniciar la rehabilitación fuera de la habitación del hospital.
  • Etapa Final: Es la reincorporación a la vida cotidiana, la persona ha recuperado las capacidades y habilidades, y es hora del entrenamiento en las actividades de la vida diaria.

Hay personas que sufren un ictus leve con afectaciones neurológicas menos graves, que se encuentran en una etapa ya intermedia y no son un caso agudo. En otras ocasiones hay personas que sufren un ictus con afectaciones neurológicas más graves, y se encontrarán en la etapa aguda. Las afectaciones neurológicas y el tipo de gravedad indican y marcan la fase en la que se encuentra la persona, y eso condicionará el tipo de rehabilitación que deberá realizar la persona. 

Veamos en detalle cada una de las fases de rehabilitación del ictus:

ETAPA AGUDA

En la fase aguda, el tratamiento va dirigido a estabilizar al paciente médicamente hablando, e intentando concienciarlo de su nueva situación. En este caso la rehabilitación va dirigida a controlar las posturas del paciente en cama, los cambios posturales, y sobretodo realizar movilizaciones pasivas del lado afecto. Se trabaja con la persona y el resto del equipo sanitario: las transferencias, como realizar los cambios posturales correctamente y las movilizaciones. Es muy importante involucrar a todos los profesionales que vayan a estar en contacto técnico con el paciente, ya que al ser una fase muy temprana del ictus, todo detalle tiene relevancia, y que el personal auxiliar conozca cómo hacer las movilizaciones y transferencias ayudará a empezar con la rehabilitación.

A partir de este momento, nuestro papel como terapeutas es crucial, trabajaremos con la persona, y con el equipo auxiliar, la correcta posición en cama, tanto en decúbito lateral  como en decúbito supino, trabajaremos la sedestación en cama y muy importante, realizaremos movilizaciones pasivas del lado afectado.

Cuando el paciente ya esté estabilizado y sea capaz de realizar sedestación en cama,  y ya tenga un mínimo control postural, podremos pasar a la siguiente fase de la rehabilitación. 

ETAPA INTERMEDIA

Comenzamos esta etapa realizando la rehabilitación fuera de la habitación, normalmente en el gimnasio del hospital, o en el caso de que el paciente tuviese el alta podríamos iniciar la rehabilitación en nuestra sala de rehabilitación o tal vez en el propio domicilio del paciente.

En esta etapa trabajaremos el control del equilibrio, movilizaciones, transferencias, el inicio de la deambulación y la manipulación. 

Nosotros como terapeutas, trabajaremos con la persona todas aquellas capacidades y habilidades que hayan podido quedar afectadas, como por ejemplo, el nivel psicomotor, el control postural, el equilibrio, las transferencias, la manipulación y la destreza fina. También deberemos trabajar las áreas cognitivas y sensoperceptuales que hayan quedado afectadas. 

Una vez que la persona haya alcanzado los objetivos de esta etapa rehabilitadora, pasaremos a la etapa final. Llegado este punto podremos decir que la persona ha recuperado las habilidades y capacidades básicas para iniciar el entrenamiento en las actividades de la vida diaria (AVD).

ETAPA FINAL

Esta fase de recuperación rehabilitadora es la reincorporación de la persona a su vida diaria. En esta etapa trabajaremos con el objetivo de recuperar habilidades y capacidades más complejas, como por ejemplo reeducar patrones de marcha, subir y bajar escaleras, mejorar la destreza fina y motricidad fina, patrones de manipulación y entrenamiento en las AVD. Todo con el objetivo de que la persona pueda volver a su vida diaria lo más autónoma posible. El terapeuta ocupacional asume un papel muy importante en éste área, será el encargado de entrenar a la persona en las rutinas diarias para intentar recuperar la máxima independencia personal.

Esta etapa es igual de importante y necesaria que las anteriores, por eso no hay que descuidarla y poner el empeño necesario para que tanto a nivel de terapia ocupacional cómo de fisioterapia continúen el proceso rehabilitador. En la fase aguda tendremos la parte de estabilización y rehabilitación precoz, pero será la rehabilitación en la fase intermedia y  fase final la que devuelvan a la persona todas aquellas habilidades y autonomía que le permitirán una cierta calidad de vida en la medida de lo posible.

¿Cuales son las funciones del Terapeuta Ocupacional en la rehabilitación?

Como terapeutas ocupacionales, nuestra función en todo el proceso rehabilitador es conseguir que la persona pueda recuperar todas sus capacidades para ser lo más autónoma posible en su casa, en el trabajo, en su tiempo libre…

Realizamos un entrenamiento exhaustivo de las AVDs en la persona, adaptaciones del hogar y de la actividad en sí. Además trabajamos las capacidades y habilidades con ejercicios terapéuticos a través de materiales actuales y de nuevas tecnologías. Y somos especialistas en ayudas técnicas, que mejoran la funcionalidad de la persona en su día a día, por eso tenemos que concienciar al entorno del paciente de la importancia de la fase por la que pasa la persona después de un ictus.

Cuando hablo de AVDs me refiero a las tareas básicas de automantenimiento cómo vestirse, ducharse, comer, aseo y arreglo personal. También otras actividades de nuestro día a día que llamamos instrumentales, como son las tareas del hogar, el trabajo, la movilidad por la comunidad, como son el salir a comprar, ir al banco,… Y luego también contamos con las actividades de ocio, donde encontramos todas aquellas actividades relacionadas con los hobbies, gustos, preferencias, siendo unos ejemplo el ir al gimnasio, pasear, ir al teatro, viajar…

El terapista ocupacional se encarga de orientar la rehabilitación en todas esas áreas descritas en los párrafos anteriores, es decir, nos encargaremos de que la persona pueda llevar a cabo todas esas actividades y retomar su vida lo más autónomamente posible a pesar de la patología que haya podido sufrir. 

También será un elemento muy importante durante el proceso de rehabilitación la familia. Y no solo me refiero al apoyo emocional, también será importante que la familia lleve a cabo las recomendaciones del terapeuta ocupacional. En muchas ocasiones mi experiencia me ha hecho ver casos en los que la familia sobreprotege al paciente y se interpone en el proceso rehabilitador. Sin querer están actuando negativamente en la recuperación de su familiar, por eso estar alineado con las recomendaciones del profesional permitirán que el proceso de re-educación sea lo más constructivo posible. 

Otro factor también necesario y relevante es que el paciente no deje la rehabilitación en una fase prematura, ya que podría afectar a su recuperación y autonomía. Aunque a simple vista parezca que llegue un momento en el que la persona no recupera más capacidades es importante mantenerlas y consolidarlas durante un tiempo mínimo y eso será posible gracias a una rutina diaria de entrenamiento de las capacidades. El profesional será el que creará e irá adaptando el calendario de rehabilitación para conseguir los mejores resultados a corto y medio plazo. Igual de importante es alimentarnos cada día cómo dar alimento a nuestras capacidades para que crezcan y fortalezcan.

Si eres profesional de la terapia ocupacional, familiar de una persona afectada por ictus, o propiamente alguien que ha sido afectado por ictus, y necesitas asesoramiento o rehabilitación personalizada a domicilio no dudes en contactarme y así ver de qué manera te puedo ayudar como profesional con años de experiencia en la neuro-rehabilitación.

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